En algún momento de la vida, todos sentimos que algo nos falta. Podemos tener logros, relaciones y planes, y aun así experimentar un vacío profundo en el corazón. La Biblia nos enseña una verdad sencilla y poderosa: todos necesitamos un Salvador. Y ese Salvador es Jesús.
Seguir a Jesús no se trata de religión, reglas o perfección. Se trata de una relación restaurada con Dios, basada en el amor, la gracia y el perdón. La salvación es un regalo, no algo que se gana por méritos. Es una invitación que Dios hace y que cada persona decide aceptar libremente.
Jesús dio su vida en la cruz y resucitó para abrir un camino nuevo: un camino de perdón, sanidad, propósito y vida eterna. Gracias a Él, podemos acercarnos a Dios como Padre y vivir una relación real, cercana y transformadora.
La Biblia declara que Jesús es el único camino para reconciliarnos con Dios. Creer en Él implica reconocer que lo necesitamos, arrepentirnos de vivir lejos de Su voluntad y decidir confiarle nuestra vida. Esta decisión no es forzada ni impuesta. Es una respuesta personal y consciente al amor de Dios.
Seguir a Jesús es comenzar una nueva historia. No significa que todo será perfecto, pero sí que hay una nueva esperanza, una dirección clara y una vida sostenida por el amor de Dios. Con Jesús, el pasado no define el futuro y cada paso tiene propósito.
Mateo 10:32 (NVI)
Cuando decides recibir a Jesús y reconocerlo delante de otros, la Biblia nos enseña que Él también te recibe y te reconoce delante del Padre Celestial. Ese es el milagro de la salvación: un acto sencillo, pero profundamente transformador, que cambia la vida desde el corazón.
Tal vez hoy no estés seguro de tu relación con Dios, o quizás te has alejado con el tiempo. La buena noticia es que hoy puedes volver a acercarte a Él y comenzar de nuevo. Decidir seguir a Jesús es una decisión personal que trae transformación, esperanza y un nuevo comienzo. La decisión es tuya.
Si deseas recibir a Jesús como tu Señor y Salvador hoy, haz esta sencilla oración y dila con tu voz y con todo tu corazón:
Querido Padre Celestial,
Vengo a Ti en el nombre de Jesús.
Creo que Jesús es Tu Hijo, que murió en la cruz por mis pecados y resucitó para darme vida eterna. Hoy te pido perdón y recibo Tu gracia.
Por la fe en Jesús, comienzo una relación nueva y verdadera contigo. Hoy me reconozco como Tu hijo.
Señor Jesús, entra en mi corazón y en mi vida. Te recibo como mi Señor, mi Salvador y mi mejor Amigo.
En el nombre de Jesús,
Amén.
La mejor manera de crecer es caminar junto a una iglesia local.
Como familia, queremos acompañarte en tu proceso y verte crecer en la persona que Dios soñó para ti.